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Marte se acerca a la Tierra

Este miércoles 27 de enero, el planeta Marte y la Tierra sostendrán un encuentro cercano, cuando el primero se acerque a la Tierra a 99 millones de kilómetros de distancia, lo que ya lo ha vuelto uno de los astros más brillantes en el cielo tras la puesta del Sol, dio a conocer la Sociedad Astronómica Urania del estado de Morelos.

El planeta es fácilmente identificable entre las estrellas por su intenso color rojizo, que llevaron a los griegos a identificarlo con la sangre y con el dios de la guerra. Los astrónomos llaman a este fenómeno oposición, que tiene que ver con las posiciones relativas de la Tierra y Marte.

Las oposiciones de Marte se producen cada 2 años y dependiendo de la distancia de este planeta con respecto al Sol, estas pueden ser muy vistosas, como ocurrió en el 2003, cuando Marte se vio en el cielo tan brillante como no se había visto en 60 mil años.

Para localizar a Marte en el cielo, aun desde las grandes urbes, la sociedad astronómica recomendó mirar hacia el lado contrario al Sol, una vez que este se ha ocultado y esperar a que el planeta se eleve un poco hacia el este.

Su intenso color rojo delatara su presencia en el cielo. El planeta lucirá de manera muy notoria en la bóveda celeste por lo menos durante un mes más.

La próxima oposición de Marte se producirá en el 2012 y no será tan favorable como la de este año, siendo hasta el 2018 cuando Marte y la Tierra vuelvan a encontrarse aun más cerca que en esta ocasión.

Sólo 10% de los sistemas solares son como el nuestro

En el Universo sólo existe 10% de sistemas solares similares al nuestro, según las conclusiones de un grupo de astrónomos tras 10 años de investigaciones.

Para el astrónomo Andrew Gould, profesor de la Universidad Estatal de Ohio, el dato es “positivo”, porque “con miles de millones de estrellas ahí afuera, incluso reducir las posibilidades a 10% significa que puede haber unos cuantos cientos de millones de sistemas similares”.

“Ahora sabemos cuál es nuestro lugar en el Universo”, según el astrónomo Scott Gaudi de la misma universidad, quien afirma que “los sistemas solares como el nuestro no son raros, pero tampoco son una mayoría”.

Gaudi presentará hoy en una reunión de la Sociedad Astronómica Americana en Washington los resultados del estudio, que deben permitir a los científicos hacer una estimación aproximada de las posibilidades de vida en el resto del Universo.

La investigación es fruto de una cooperación a nivel mundial a través de la “Microlensing Follow-Up Network” (MicroFUN) con sede en la universidad de Ohio, que peina el cielo en busca de exoplanetas, que se encuentran fuera del sistema solar.

Los astrónomos de MicroFUN utilizan el método de “microlente gravitacional”, que se produce cuando una estrella se cruza delante de otra, vista desde la Tierra. La estrella más cercana amplifica la luz procedente de la más distante, como si se tratara de una lente.

Y ese efecto se potencia si en torno a la estrella que actúa como lente hay planetas en órbita.

Así los objetos masivos pueden desviar la luz de objetos más alejados y producir imágenes de ellos, y esos picos de brillo se usan para encontrar planetas extrasolares.

Las conclusiones alcanzadas por los astrónomos se reducen a un análisis estadístico, señala Gould.

En los últimos cuatro años, el programa MicroFUN descubrió sólo un sistema solar parecido al nuestro, con dos planetas gigantes de gas similares a Júpiter y Saturno.

“Sólo hemos hallado este sistema y deberíamos haber encontrado ocho si cada estrella tuviera un sistema solar como el de la Tierra”, dijo Gaudi, quien explicó que este reducido número de descubrimientos sólo tiene sentido si existe un pequeño número de sistemas – alrededor de un 10% – como el nuestro.

NASA presenta fotos de albores del Universo

El martes pasado la NASA presentó en la reunión de la Sociedad Astronómica de EE.UU., en Washington, imágenes del Universo cuando éste solo tenía 600 millones de años, después del Big Bang.

El Big Bang es una explosión que, según la teoría que lleva el mismo nombre, dio origen al Universo y ocurrió hace unos 13 mil 700 millones de años.

Las imágenes presentadas por la agencia espacial estadounidense fueron tomadas por la cámara infrarroja del telescopio espacial Hubble en agosto del año pasado y constituyen otro de los grandes logros del observatorio.

Según indicó la NASA en un comunicado a comienzos del mes pasado, cuando dio cuenta por primera vez de su descubrimiento, las imágenes muestran galaxias en sus primeros millones de años de existencia y proporcionan nuevos conocimientos sobre cómo se formaron.

La foto principal fue tomada por la cámara con lente gran angular (WFC3/IR) instalada en la última misión de servicio de los transbordadores al telescopio espacial.

Según el comunicado, su capacidad le permite adentrarse en las regiones más recónditas del Universo para captar las emisiones ultravioleta y de luz visible.

La imagen fue tomada durante cuatro días con una exposición total de 173.000 segundos.

La luz infrarroja es invisible y, por lo tanto, carece de los colores que puede captar el ojo humano, y los que aparecen en la fotografía fueron asignados de acuerdo con su longitud de onda.

“Con este Hubble y sus instrumentos reacondicionados estamos entrando en territorios vírgenes que ofrecen la posibilidad de grandes descubrimientos”, indicó ante la reunión Garth Illingworth, de la Universidad de California, y líder del equipo encargado de la cámara WFC3 del telescopio.

Rychard Bouwens, también de la Universidad de California y miembro del equipo, señaló que las galaxias que se ven más tenues en la imagen, “muestran signos de un origen común con las primeras estrellas”.

“Son tan azules que deben ser extremadamente deficientes en elementos pesados, lo que representa una población (cósmica) de características primordiales”.

Libre de la distorsión atmosférica, el Hubble ha captado imágenes de cuerpos y fenómenos nunca antes observados, como estrellas rodeadas por polvo cósmico que podrían convertirse en sistemas planetarios, imágenes de galaxias al borde del universo y la colisión de galaxias.

También recogió pruebas de que la mayoría de las constelaciones tienen agujeros negros en su centro.

Además, ayudó a determinar que el proceso de formación planetaria es similar en el Universo y descubrió la primera molécula orgánica en un planeta que orbita otra estrella, además de proporcionar la velocidad de expansión del Universo.

El Hubble, que gira en una órbita concéntrica a 610 kilómetros de la Tierra, cuenta con dos tipos esenciales de instrumentos: las cámaras fotográficas y los espectrógrafos, que analizan la luz y la convierten en señales electrónicas.

El espectrógrafo, al igual que un prisma que separa los colores que componen la luz, sirve para determinar la composición de las estrellas y las galaxias y para establecer si en ellas hay elementos como hidrógeno o carbono, esenciales para la vida como la conocemos en la Tierra.

El misterio de la estrella que se desvanece

Cada 27 años Épsilon Aurigae se apaga, permaneciendo tenue durante unos dos años antes de ganar brillo de nuevo.

Desde el siglo XIX, los astrónomos han estudiado la estrella misteriosa, exponiendo finalmente que Épsilon Aurigae, centrada en esta imagen celeste telescópica, realmente estaba sufriendo un gran eclipse por un objeto compañero oscuro. Pero la naturaleza del acompañante e incluso el estado de la brillante estrella no podía ser definido por las observaciones.

Continuando la recolección de pruebas, Citizen Sky (N.T.: Cielo Ciudadano), un equipo de astrónomos profesionales y aficionados, está estudiando el eclipse actual de Épsilon Aur, informando de que comenzó en agosto de 2009 y a finales de diciembre había alcanzado su punto más intenso.

Ahora se espera que Épsilon Aurigae permanezca debilitada durante todo 2010, antes de ganar rápidamente su brillo normal en 2011.

Mientras tanto, recientes datos de infrarrojo del Telescopio Espacial Spitzer apoya un modelo para el enigmático sistema que identifica Épsilon Aur como una estrella grande pero poco masiva cerca del final de su vida, periódicamente eclipsada por una estrellas solitaria incrustada en un disco polvoriento .

Se estima que el disco tiene un radio de unas 4 UA, o 4 veces la distancia Tierra-Sol y unas 0,5 UA de grosor.

Imagen del dia, NASA: La superficie moteada de Betelgeuse

Betelgeuse es realmente una estrella grande. Si estuviera en el centro de nuestro Sistema Solar se extendería hasta la órbita de Júpiter.

Pero como todas las estrellas excepto el Sol, Betelgeuse está tan lejana que normalmente aparece como un simple punto de luz, incluso en grandes telescopios.

Con todo, los astrónomos pueden resolver la superficie de Betelgeuse y reconstruir esta imagen de la supergigante roja empleando interferometría en longitudes de onda infrarrojas.

La fascinante imagen muestra dos manchas grandes y brillantes de la estrella. Las manchas representan potencialmente enormes células convectivas ascendiendo desde debajo de la superficie de la supergigante. Son brillantes porque están más calientes que el resto de la superficie, pero ambas manchas y la superficie están más frías que el Sol.

También conocida como Alpha Orionis, Betelgeuse está a unos 600 años-luz de distancia.

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